viernes, 10 de julio de 2020

EL HOMBRE VACIADO por Cristian Campos

馃挌 Muy bueno este art铆culo y doy fe de que es as铆, porque lo he vivido. Y creo que esta frase lo resume todo: El resultado final ser谩, en cualquier caso, el mismo. Un hombre vac铆o es s贸lo un heraldo de la muerte y qu茅 le importar谩 a sus v铆ctimas la basura con que lo hayan rellenado.

Anda la izquierda enfrascada en la creaci贸n del hombre nuevo. Es la tercera vez en cien a帽os que se empe帽a en el mismo experimento. La primera de esas intentonas acab贸 con cien millones de muertos. Todav铆a mata, y no s贸lo de hambre, en algunos rincones del planeta. Son esos rincones que Podemos tiene como modelo econ贸mico, cultural y social

La segunda, en mayo del 68, alel贸 a una generaci贸n entera de adolescentes y entroniz贸 a Jean-Paul Sartre. Al menos produjo tambi茅n a Michel Houllebecq y nos hizo leer a Raymond Aron:

"[En el totalitarismo] todo es actividad del Estado y cualquier actividad est谩 sujeta a la ideolog铆a. Una falta cometida en una actividad econ贸mica o profesional es a la vez un fallo ideol贸gico. Por lo tanto, el punto final es la politizaci贸n, una transfiguraci贸n ideol贸gica de todos los posibles fallos de los individuos y, por 煤ltimo, un terror tanto policial como ideol贸gico". 

Aron escribi贸 esto en 1965, en su libro Democracia y totalitarismo, anticip谩ndose en m谩s de medio siglo a la cultura de la cancelaci贸n. Los que crean que esta tiene algo de nuevo s贸lo tienen que alejar un poco la mirada. Es el mismo viejo totalitarismo de siempre, s贸lo que vegano y con el pelo chamuscado por los tintes fl煤or. "Indomable sabueso ecosexual persiguenazis" en acertada descripci贸n de Titania McGrath.  

Le铆do hoy, es obvio que fue Aron, y no Sartre, el que interpret贸 correctamente el siglo XX. Pero, sobre todo, lo que interpret贸 Aron a la perfecci贸n es al intelectual de izquierdas. "Mejor equivocarse con Sartre que acertar con Aron" dec铆a la izquierda entonces. "Sartre ten铆a el atractivo chispeante del hombre eternamente enfadado, mientras que Aron ten铆a la calma del humanista pesimista" dicen aqu铆

En 2020, la izquierda sigue en las mismas. Equivoc谩ndose con las ideas "correctas", por "chispeantes". Y neg谩ndose a acertar con las "incorrectas", por "pesimistas". Es decir, por realistas.  

En cuento crecieron, esos adolescentes de Mayo del 68 ocuparon el poder y relativizaron la democracia lo suficiente como para que ahora, desde los parlamentos, los palacios presidenciales y los plat贸s de TV, sus hijos y nietos anden convencidos de que a) existe algo mejor al otro lado y de que b) es su obligaci贸n hacerlo realidad. 

Por supuesto, ese algo que existe al otro lado de la democracia es lo mismo que hab铆a antes de que llegara la democracia. La historia de las civilizaciones humanas no es una l铆nea recta de progreso que se extiende hasta el infinito, como cree Steven Pinker, sino un c铆rculo. 

Cualquiera que haya le铆do un poco de historia, ni siquiera un mucho, puede intuir lo anterior. Pero la paradoja de la tolerancia de Karl Popper reinterpretada por un chimpanc茅 nos dice que hay que tolerar que las nuevas generaciones lo comprueben en persona. Ojal谩 lo hicieran s贸lo en primera persona.

"Para celebrar el inicio del fin de semana de la Independencia, el presidente Trump estar谩 en el monte Rushmore, donde se situar谩 frente a un monumento en honor de dos propietarios de esclavos en una tierra arrebatada a los indios" dijo el pasado fin de semana Leyla Santiago, periodista de la CNN. 

Esto dice el periodista brit谩nico Douglas Murray en este art铆culo de la revista Spectator:

"Hace s贸lo unos pocos a帽os, habr铆a sido impensable que una gran cadena de TV como la CNN describiera el monte Rushmore en t茅rminos tan agresivos. (…) Y si la tierra de los Estados Unidos ha sido robada, si los Padres Fundadores eran s贸lo esclavistas y la Constituci贸n es el producto del supremacismo blanco, entonces… ¿qu茅 es lo que mantiene unido este proyecto de cuatro siglos de antig眉edad?". 

Ah铆 tienen al hombre nuevo de la izquierda. Uno del que se ha erradicado todo v铆nculo hist贸rico con sus antepasados, todo v铆nculo sexual con su realidad biol贸gica, todo v铆nculo emocional con su familia y sus amigos. Un cascar贸n vac铆o en el que poder insertar, a placer, las viejas ideas de siempre.

Una tabla rasa esclava de los antiesclavistas

La historia dice que el experimento acaba mal. Un hombre no es un ordenador port谩til a la espera de un sistema operativo cualquiera, sino una entidad biol贸gica modelada a lo largo de millones de a帽os de evoluci贸n. La naturaleza humana pesa infinitamente m谩s que cualquier condicionamiento social y pobre de aquel que crea lo contrario

Cuanto mayores sean las contradicciones entre la naturaleza humana y el sistema operativo que se pretende insertar en el hombre vac铆o, mayor ser谩 la cantidad de violencia que deba ejercerse sobre 茅l para controlarlo. Como dicen en las pel铆culas del oeste, si vas a desenfundar la pistola del terror social y policial, mejor que est茅s dispuesto a utilizarla. 

Porque si s贸lo la utilizas para amedrentar, es probable que acabes comprobando c贸mo el hombre vac铆o no s贸lo rechaza tu sistema operativo, sino que tambi茅n acaba aceptando un sistema operativo antit茅tico. Debe creer la izquierda que a la tercera va la vencida. Deber铆a llevar cuidado, no lo fuera para ella.  

El resultado final ser谩, en cualquier caso, el mismo. Un hombre vac铆o es s贸lo un heraldo de la muerte y qu茅 le importar谩 a sus v铆ctimas la basura con que lo hayan rellenado.


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